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La gestión por parte de Agualid del ciclo del agua en Valladolid está de forma constante en el candelero, si no es por el cobro irregular de la depuración de las aguas freáticas, por el impago del canon de vertidos al río, o por la suciedad de los imbornales de la ciudad, que la empresa no limpia.
Esta gestión, en opinión del Grupo Municipal Socialista, caótica y siempre favorable a la empresa, en detrimento de los intereses municipales, debe ser estudiada a fondo en el seno de la Comisión de Seguimiento del contrato de concesión, que este mandato aún no se ha constituido, y por tanto, no se ha reunido desde el 7 de marzo de 2007, sesión en la que, por cierto, el Grupo Socialista ya se interesó por el pago del canon a la Confederación y el cobro de depuración de las aguas freáticas.
Tres años más tarde, los dos asuntos siguen sin resolverse, y, para colmo, sin discutirse en el seno de la Comisión que nació precisamente para revisar el cumplimiento de las condiciones del contrato por parte de la empresa, y de la que al inicio de este mandato el equipo de gobierno decidió prescindir.
Además de requerir al alcalde la renovación de este órgano y su reunión urgente para estudiar las carencias de la gestión de la empresa, se le pedirá al secretario que informe sobre la obligación que tiene el regidor de constituir esa comisión y sobre la legalidad de un decreto firmado a finales de 2006 en el que se reclama a la empresa el coste del canon de vertidos desde 1997 a 2005, por menos del 20% de lo abonado por el Ayuntamiento a la Confederación Hidrográfica del Duero.
Como ya denunció el PSOE, de julio de 1997 a diciembre de 2006, el Ayuntamiento hizo frente al pago del canon de vertido y no intentó recuperar las cantidades abonadas. Es en esa fecha cuando el entonces concejal de administración y recursos (Jesús Enríquez) firma un acta de Normalización de Ingresos y Pagos Pendientes con Agualid, en la que se asume una cantidad en concepto de canon muy inferior a la realmente abonada por el Ayuntamiento. Frente a los 210.000 euros al año que figuraban en el proyecto de explotación de 1996 como coste del canon, Agualid sólo ha abonado, hasta esa fecha, 42.000 euros al año por los ocho años y medio, es decir, 360.000 euros en total (frente a los más de dos millones abonados por el Ayuntamiento a la Confederación).
Es decir, cuando denunciamos que el alcalde rechazó una propuesta de Decreto por la que requería a Agualid tres millones en concepto de canon de vertido y contestó que valía más un mal acuerdo que un buen pleito, desconocíamos que el mal acuerdo ya estaba cerrado a finales de 2006, dejando de percibir el Ayuntamiento cantidades importantes pese a existir informes de la Asesoría Jurídica que señalan que debería cobrarse el canon en su integridad.
Y después del mal acuerdo, nuevamente la dejación de León de la Riva. Sólo ahora, a finales de 2009, tras la presión del Grupo Municipal Socialista-PSOE, se ha dictado un decreto por el que se reclama a Agualid el canon de vertido en su integridad, desde el 1 de julio de 2005 al 31 de diciembre de 2008, por importe de 1,5 millones de euros. No hay explicación acerca de por qué desde el 1 de julio de 1997 al 1 de julio de 2005 no se reclaman las cantidades íntegras abonadas por el Ayuntamiento a la Confederación, como señala el pliego de la concesión.
Plan de limpieza de imbornales
Pero los motivos para que sea urgente la reunión de la Comisión de Seguimiento no se limitan al canon de vertidos, sino que abarcan, entre otros asunto, el cobro de la depuración de aguas freáticas, y la limpieza de la red de alcantarillado.
Con respecto a este último asunto, es destacable que Agualid presentó un plan de limpieza de imbornales 20 días después de las inundaciones registradas el pasado mes de octubre, cuando tendría que haberlo hecho al inicio de la concesión y, como mínimo, en octubre de 2008, cuando lo requirió un decreto del concejal de Desarrollo Sostenible, Jesús Enríquez.
El plan de limpieza presentado por Agualid, -nuevamente a golpe de fusta actúa este Ayuntamiento-, sin embargo, retrasa la actuación de limpieza prevista en algunas zonas de la ciudad hasta 4 años. El Plan divide la ciudad en 97 zonas que se limpiarán con frecuencias de dos años 26 de ellas, cada tres años 42 de ellas y cada cuatro años 28 de ellas, dejando Berrocal a cargo de sus vecinos pues se define como zona de gestión privada.
Si las frecuencias pueden ser escasas, más grave resulta que habrá 13 zonas que se limpiarán cada cuatro años y cuya limpieza no comenzará a realizarse hasta el cuarto año desde el inicio de aplicación del Plan. Otras 23 zonas no verán su primera limpieza hasta el tercer año de vigencia del Plan. A la vista de las fotografías de los técnicos municipales de 2008 y de las del Grupo Municipal Socialista-PSOE de 2009, parece oportuna una primera fase de choque y limpieza en un plazo menor de los propuestos por la empresa.
También este asunto, en opinión del PSOE, debería ser tratado en el seno de la Comisión de Seguimiento en la que deben plantearse este y otros temas pendientes con respecto a la actividad de la concesionaria.